Textos para comentar tema 4

 Giussepe Mazzini. “Italia, Austria y el Papa”.

Somos un pueblo de 21 a 22 millones de hombres, conocidos desde tiempo inmemorial con un mismo nombre -el pueblo italiano-; vivimos entre los límites naturales más precisos que Dios haya trazado jamás -el mar y las montañas más altas de Europa-; hablamos la misma lengua,(…) tenemos las mismas creencias, las mismas costumbres y hábitos, (…) nos sentimos orgullosos del más glorioso pasado político, científico y artístico que se ha conocido en la historia europea (…).


No tenemos ni bandera, ni nombre político, ni un puesto entre las naciones europeas (…) Estamos desmembrados en ocho Estados (…) independientes unos de otros, sin alianza, sin unidad de destino, sin relación organizada entre ellos (…). No existe libertad ni de prensa, ni de asociación, ni de palabra, (…); nada. Uno de estos Estados que comprende la cuarta parte de la península, pertenece a Austria: los otros padecen ciegamente su influencia.

Tratado secreto entre los soberanos de Austria, Francia, Prusia y Rusia que integran la Santa Alianza(Verona, 22 noviembre 1822) 

Art. 1º Las altas partes contratantes, plenamente convencidas de que el sistema del gobierno representativo es tan incompatible con el principio monárquico, como la máxima de la soberanía del pueblo es opuesta al principio del derecho divino, se obligan del modo más solemne a emplear todos sus medios, y unir todos sus esfuerzos para destruir el sistema del gobierno representativo de cualquier estado de Europa donde exista  

Art. 2º Como no puede ponerse en duda que la libertad de imprenta es el medio más eficaz que emplean los pretendidos defensores de los derechos de las Naciones para perjudicar a los Príncipes, las Altas Partes Contratantes prometen recíprocamente adoptar todas las medidas para suprimirla, no solo en sus propios Estados, sino también en todos los demás de Europa. 

Art. 4º. Como la situación actual de España y Portugal reúne por desgracia todas las circunstancias a que hace referencia este Tratado, las altas partes contratantes, confiando a la Francia el cargo de destruirlas, le aseguran auxiliarla del modo que menos pueda comprometerlas con sus pueblos, y con el pueblo francés, por medio de un subsidio de veinte millones de francos anuales cada una, desde el día de la ratificación de esteTratado, y por todo el tiempo de la guerra. 

Art. 5º. Para restablecer en la península el estado de cosas que existía antes de la revolución de Cádiz […]. 

Categorías: TEMA 04 LOS GRANDES ESTADOS NACIONALES: LIBERALISMO Y NACIONALISMO EN EL SIGLO XIX | Deja un comentario

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